Límites 


Hoy me gustaría y, aprovechando mis vacaciones proponer una “pequeña reflexión”….

Piensa durante unos segundos, sin prisa, párate, respira, enfoca y responde ¿quién eres/soy en realidad? ¿Cuál es mi personalidad y, de donde h surgido mi yo profundo?, ¿qué grado de genética me condiciona o me precondiciona mi “yo”?….¿soy yo mismo siempre, en todas las circunstancias y todos los ámbitos de mi vida?….

Hay muchas teorías sobre el desarrollo psicológico y la evolución de la personalidad.

Teorías genetistas, que dicen que todo está grabado en nuestro código genético y que nada podemos hacer para cambiar esos aspectos.

Luego están las teorías ambientalistas, que sostienen que todo es producto del ambiente y de lo que nos rodea y, por último las teorías mixtas, que dice que hay una mezcla de las dos anteriores.

De lo que no cabe duda es de que somos quienes somos por varios motivos, factores genéticos, la educación que recibimos y indiscutiblemente la sociedad  en la que vivimos…. en base a ese cóctel construimos nuestra personalidad y por ende, conforme nos relacionamos con los demás y vamos abandonando el egocentrismo propio de los niños e incluyéndonos en la sociedad…. Conforme  tomamos decisiones y encajamos los éxitos/frustraciones vamos poco a poco conformando la red de nuestra personalidad.

Cada uno de nosotros tiene sus características y cualidades; que a ojos de otros pueden ser también defectos… Pero en mi humilde opinión (eso es algo que dejó muy claro en mis reflexiones de este blog) bajo mi punto de vista, lo que la mayoría llama defectos, no son si no el toque, el sello personal que nos hace únicos y especiales.

No obstante hoy no quiero hacer una reflexión sobre la personalidad  y cómo evoluciona, ni siquiera los guiones que tenemos enraizados en nuestros inconsciente y que nos condicionan más de lo que creemos, hoy me gustaría reflexionar sobre los “límites” si, ese punto o puntos del que dices que NO pasarás nunca y que no es negociable.

Todos, absolutamente todos tenemos esos límites; en el trabajo, en la vida y a la hora de relacionarse con los demás, aunque por lo general estos límites los asociamos normalmente y sobre todo con el ámbito afectivo/romántico/sexual.

La cuestión, o lo interesante no es si tenemos más o menos límites, si ponemos más o menos barreras que creemos infranqueables bajo el credo que ellas nos ayudan a preservan en buena medida nuestra propia identidad, resguardado nuestro “yo” y con ello ayudar a protegernos de posibles daños.

La pregunta clave es si ¿tienes claros esos límites? Y, bajo qué condiciones estarías dispuest@ a negociar o transigir…

Los que me conocéis y me leéis sabéis que soy bastante relativista (es decir que aunque tengo unos principio férreos no son rígidos e inamovibles y, que según qué circunstancias todo puede modelarse).

Pero ¿de dónde surgen los límites? ¿Son propios o son más bien un compendio de credos y dogmas sociales?, ¿con qué finalidad los utilizas?….

Sin duda alguna creo que hay que ver esos límites como un producto inequívoco de los estándares y clichés sociales, además en buena medida de la educación recibida pornoarte de nuestros progenitores (que son los primeros en decir aquello de esto “está bien” o ” está mal”) por supuesto son complementados con la educación que vamos recibiendo y de las normas explícitas e implícitas socialmente aceptadas; ¿pero cómo identificarlos y tomar consciencia de ellos?

En realidad es algo “simple”, párate durante unos minutos y escucha en tu interior, revisa tus topes emocionales, recrea situaciones y párate para pensar si esos límites/normas que has aceptado como “normales” son afines a tu estado actual… analiza tomando conciencia si esos patrones de conducta forman realmente parte de ti… si te hacen realmente feliz o, en su defecto se satisfacen lo suficiente.

Ahora pongámonos en otra tesitura puestos a analizar…

Digamos que conoces a alguien y, ese alguien te llama la atención (lo suficiente como para querer dar el paso de conocerla/le un poco más y destinar tu valioso tiempo en ver que hay); ahora llegan las preguntas ¿qué hago?, ¿lo lamo o no?; ¿muestro interés o no?, ¿le digo que me atrae o me callo?…muchas preguntas e infinidad de respuestas, todas ellas lamentablemente determinadas en buena medida por los roles de género y los estándares comporta mentales sociales…¿y ahora que?.
¿Es posible cambiar eso?, ¿cómo puedo gestionar mis propios limites cuando no están dentro de los socialmente aceptado?, ¿En el terreno afectivo siempre han de ser los chicos los que den el primer paso?, ¿qué cabe esperar cuando una mujer se posiciona de forma clara y muestra su deseo?, ¿sí te atrae alguien, hasta donde puedo llegar para llamar su atención? ,¿Dónde se marca la delgada línea entre el orgullo y el amor propio?, ¿cómo discernir entre mostrar interés en alguien y dar la impresión de que te come la desesperación?…

Como veréis no son pocas las preguntas y, por supuesto no hay una única y verdadera respuesta universal…. No hay una fórmula magistral para la “felicidad” y para vivir la vida…. Creo que el secreto de la felicidad es el conocimiento, en zambullirte en ti mismo y saber lo máximo de ti, eso te dará las herramientas y las fuerza necesaria para demostrar y mantener tu credo de forma clara, aún cuando la sociedad no lo apoya….

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