Recuerdos rotos y reflexiones….

Tengo que admitirlo, caí como una idiota, me deje llevar, creí en la firmeza de tus palabras, en tus promesas… deje de ser la judini emocional que todos dicen y confíe, pero puestos a repartir “culpas” yo tengo una gran parte en todo este entuerto…

Ojo que no me estoy escudando en un discurso cargado de despecho y reproches con tonalidades de auto compasión, escribo porque es la mejor forma que tengo de expresarme, de expirar culpas y a su vez de expulsar aquello que a veces me pesa más de lo que reconozco.

Mi error ha sido alargar esto más de lo que debería, mi fallo ha sido creer que teníamos alguna esperanza después de todo. Haberme sentido tan vacía y fuera de lugar durante tanto tiempo, me ha venido bien, me ha servido para reanalizar mis parámetros y ajustar los límites que flanquee cuando entraste de sopetón en mi vida.

Creo que en el fondo te idealice, y tu inconscientemente jugaste con ello… a todos nos gusta sentirnos queridos, amados y arropados… pero en lugar de ponerle freno a tiempo, dejaste que confiara y, eso es lo único que te reprocho a día de hoy, porque sabías perfectamente lo que tu presencia era para mí, lo que tú significabas en mi mundo, en mi concepción de las relaciones y en mi vida en general… sabías que tras 7 años sin abrirme, sin confiar… lo que me pedías era mucho… mucho más y sin embargo dejaste que confiara en tus palabras, que me derritiera en tus abrazos y tus buenas noches, en cada gesto que hacía que me desmontara poco a poco y después…. ¡después no hubo nada.!

Lo reconozco ha sido culpa mía, sobre todo por no seguir mi instinto y por ceder frente a todo pronóstico, el error ha sido mío al haberte idealizado, porque en mi mente era todo sencillamente perfecto, desde niña siempre pensé que todos tenemos derecho a una gran historia de amor y a un buen final.

Pero ¿como podía imaginar siquiera, que todo era una ilusión?, que aquellos momentos eran efímeros sueños que tornarían a su fin, era inconcebible, porque cuando estaba a tu lado no me sentía rara, distinta… cuando te miraba fijamente penetrando a través de aquellos ojos color chocolate por fin me sentía parte de algo más grande que mi propia ínsula flotando en el infinito mar…

Pero la dura y fría verdad rompió mi mundo en mil pedazos… me ha costado mucho entender que aquello que vivimos no fue como yo creía, que mientras yo te amaba y desnudaba mi alma tu, jugabas a pasar el tiempo tratando de tapar tus miedos con lo que buenamente te ofrecía…

He aprendido de la peor forma aquello que siempre mantuve hasta que irrumpiste en mi mundo, y es que en el amor no se han de tener expectativas.

Lo que nos pasó me ha hecho ver la cosas de forma distinta, sacarte de mi corazón ha sido lo más duro a lo que me he enfrentado nunca, pero uno no debe alimentarse de recuerdos, de aferrarse a los posibles y vivir de los ¿y si…?

No voy a negar que a veces y a pesar del tiempo, aún te extraño, porque el hueco que has dejado en mi alma es enorme, la herida es tan profunda que no sanara fácilmente, y de todo esto quedará una gran cicatriz que al acariciarla con el suave tacto de los recuerdos me recordará siempre aquellos errores que no debo volver a cometer.

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