Programación del tiempo según el AT

Cuando hablamos de la programación del tiempo en Análisis Transaccional debemos de remontarnos al propio Berne que dice que hay tres tipos de fuentes de programación del tiempo:

Material, social e interna o individual.

Cada una de ellas dará como resultado distintas maneras de gestionar y estructurar nuestro tiempo con los demás, con la sociedad en general. Esa gestión nos marcará el mapa de cómo ínteractuaremos con otro y que naturaleza tendrán nuestras transacciones.

La programación material estructura las transacciones de manera que el intercambio de caricias se orienta a manejar la realidad para transformarla con acuerdo a un objetivo o proyecto común acordado o establecido en función de la posición social que cada persona ocupa. Es lo que Berne llama actividades.

La programación social estructura las transacciones de manera estilizada de forma que el intercambio de caricias se orienta al reconocimiento mutuo de manera regular en los encuentros, las despedidas y en los momentos señalados de las personas. Berne lo denominó rituales o ceremoniales.

Hay otro aspecto de la programación social, establecido en cada cultura de manera apropiada y diferente, que estructura las transacciones de manera que el intercambio de caricias se oriente al conocimiento mutuo y a la selección social, de modo que podamos encontrar personas afines y potencialmente propicias para transacciones más comprometidas personalmente en cuanto a la intensidad emocional de las caricias. A este modo de estructurar el tiempo Berne lo llamo pasatiempos.

La programación individual estructura las transacciones de dos formas. Una en la que las transacciones discurren de modo natural, no programadas socialmente ni materialmente, de forma que el intercambio de caricias se orienta a satisfacer la necesidad de encuentro genuino y directo entre las personas. Berne lo llamaba intimidad.

Para que esto sea posible es necesario que las personas estén en contacto con su identidad personal realista positiva, de modo que tengan Permiso para ser conscientes, espontáneos, auténticos, aceptando los límites propios, ajenos y de la realidad, es decir, autónomos.

Cuando las personas están en contacto con sus identidades de guión, basadas en decisiones tempranas autolimitadoras, su programación individual tenderá a estructurar las transacciones de modo que las caricias que se intercambian procuren confirmar esos aspectos de las identidades de guión.

Esta forma de estructurar el tiempo toma la forma de relaciones simbióticas de extorsión de caricias, y por tanto no auténticas. Cuando estas relaciones simbióticas de extorsión fracasan, desembocan en lo que Berne llama juegos psicológicos.

En resumen, existen seis formas básicas de estructurar el tiempo:

Una es el aislamiento social, y cinco formas transaccionales:

– Los rituales o ceremoniales

– Los pasatiempos

– Las actividades

– Los juegos psicológicos

– La intimidad

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