Pensar menos y sentir más…

Menuda noche “toledana” que he tenido… a pesar del tiempo me sigue resultando curioso como a veces esa lengua tan larga y afilada que me caracteriza puede jugar en mi contra…. pero bueno; una toma decisiones más o menos acertadas y después solo queda esperar a que todo se desarrolle como debe.

Lo que si es cierto es que en ese tipo de situaciones (al menos a mí me pasa) es que la incertidumbre ahoga, te aplasta en la cama del mismo modo que cuando tienes una crisis de parálisis del sueño… y es peor cuando todo va aderezado de música, cuando escuchas canciones que conectan con tu estado emocional y lo hacen más palpable.

Anoche estaba tumbada recreándome en las sensaciones que subían y bajaban, y de golpe, sin saber por qué o cómo, en esa vorágine emocional, en ese preciso instante en el que mi cabeza iba a toda mecha sonó LA CANCIÓN…

Un pequeño fragmento, una secuencia de acordes y palabras, frases musicales que evocaron un sinfín de imágenes, recuerdos seguidos de sueños y “expectativas” un torrente de emociones que caían en cascada y se entremezclaban con el sabor agridulce de la nostalgia… tome conciencia de que mi cama se había quedado infinitamente grande por no tenerte a mi lado; por entender que nunca estarás en ella, al descubrirme extrañando la posibilidad de una intimidad real contigo, de desear el tacto y el olor de tu piel. Agobiada por sorprenderme de añorar las ansias de posar mi cabeza sobre tu pecho, para poder escuchar el palpitar de tu corazón…que al igual que el canto de las sirenas, me arrullaría suave y lentamente calmando el astio de mi alma…

Sorprendida al darme cuenta que mi libertad por primera vez en años me asfixiaba, me ahogaba la duda de no saber si podremos vivir las mil y una locuras que habíamos planeado y soñado… y de nuevo me abrumó la idea de extrañarte tanto… porque en muy poco me has ofrecido un mundo, ¡tu mundo! … en un ínfimo lapso de tiempo me has “enganchado” has vampirizado mis emociones y me hiciste esclava de tu mente.

La duda y el miedo penden sobre mi cabeza como espada de damocles, asustada por que tus propios temores te hagan huir al sentir que tu carcasa se resquebraja como al caballero de la armadura oxidada…

Solo te puede decir, que vida es para vivirla… es la mejor enseñanza que he aprendido. También he aprendido que las personas nos equivocamos, nos precipitamos y tenemos la oportunidad de “arreglar” los agravios cometidos…. pero sobre todo he entendido que hay que pensar menos y sentir más, por ello, te propongo algo…

Vivamos a tope, como si el mañana no existira, disfrutando de cada hora, de cada minuto, segundo a segundo hasta la sinrazón, embriaguemonos de la vida misma; sin temores, y sin miedos, dejandonos guiár por nuestra intuición…solo vivamos y démonos una oportunidad…porque se… que somos almas afines.

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3 comentarios sobre “Pensar menos y sentir más…

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