La coleccionista

No eres ni serás alguien más… nunca serás una muesca más en el cabecero de mi cama, ni una de esas historias que recuerdo a fragmentos y trazos desdibujados… puedes sentir orgullo porque, serás siempre aquella persona que desmontó mi vida, aquella que hizo que los principios de mi existencia se tambalearan… esa persona que hizo replantearme todo; incluso el querer una familia…

Escribo esto porque es la única forma de “purgarme”, elijo el blog una vez más porque sencillamente no tengo fuerzas para hacerlo de otra forma; si te tuviera delante, se que no tendría voluntad para decirte todo esto.

Para decirte que a pesar del tiempo, el sabor agridulce de tu ausencia aún me acompaña, que prefiero un domingo a tu lado que varios sábados por la noche. Que me gustaría que me extrañaras la mitad que yo a ti. Me gustaría decirte que tu ausencia me pesa y, que hubiera dado mi reino porque alguna vez me hubieras mirado con los mismos ojos que yo te miré desde el momento que te vi por primera vez… aquella tarde en la que nos conocimos Justo cuando saliste del coche.

Duele hacer lo correcto, y más cuando en el fondo de mi alma aún guarda la esperanza de que algo puede que cambie en algún momento… soltarte, dejarte ir es lo más difícil que he tenido que hacer en mucho, mucho tiempo. Porque prefiero perderme contigo que encontrarme sin ti. Quiero besos de buenas noches y buenas noches de besos. Quiero amaneceres, tardes y puestas de sol a tu lado… pero de nada sirve lo que yo quiera… porque solo me queda tu recuerdo y, tu ausencia me duele… me rasga más piel y me rompe el alma. Porque eres y serás mi quimera.

Te he llorado, te he velado y ahora después de mucho tiempo, por fin tengo ganas de sonreír y me veo con fuerzas para decirte adiós, a pesar del miedo que recorre mi cuerpo y de las cicatrices en mi corazón hoy quiero levantarme, mire al frente y decir que al menos yo corrí el riesgo de amarte, algunos dirán que me equivoqué, pero prefiero eso, que haberme quedado con las ganas y el murmullo del ¿y si…? Porque como escuché hace algún tiempo, nada esta realmente muerto si deja un buen recuerdo.

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7) AT: Las posiciones existenciales o básicas…

En los anteriores post en los que he tratado el AT, hemos podido saber que todos nosotros, desde el mismo momento en el que somos concebidos realizamos un proceso de adaptación cuyo fin es asegurarnos la satisfacción de nuestras “necesidades básicas” (físicas y psicológicas) fundamentalmente las necesidades de estimulación, de reconocimiento y de estructura.

Este proceso consiste en toda una serie de decisiones sobre nosotros mismos, sobre los otros y sobre la vida (surgen como respuesta a los mensajes recibidos del entorno primario en el que nos desarrollamos, es decir los referentes paternos).

Estas decisiones que tomamos (inconscientemente) adoptan la forma de manera posterior de creencias básicas cargadas de sentimientos asociados; son lo que Berne denominó posiciones existenciales o posiciones básicas.

Lo más importante a destacar es que aunque no seamos conscientes de ellas, son mensajes que tenemos interiorizados que tienen una fuerte influencia en nuestro comportamiento, especialmente en nuestras relaciones con los demás, nuestra propia estructuración del yo (PAN) en las transacciones, formas de comunicación que entablamos y en el resultado de dichas transacciones.

La creencia básica de partida: ‘Yo soy OK (guay) – Tú eres OK (guay)’ (+/+)

Como ya he dicho anteriormente durante el desarrollo, el niño tiene necesidades y deseos, siente emociones de una manera natural y así las expresa activamente.

Si estas necesidades y deseos se ven satisfechos, o la expresión de sus emociones y sentimientos reciben la atención, el apoyo o la aceptación del entorno social, el niño decide adoptar una creencia básica sobre sí mismo y sobre los demás que de manera general podemos enunciar como ‘Yo soy OK (guay) – Tú eres OK (guay)’.

Esta es una actitud básica de tipo comparativo sobre la valía y la dignidad personal y de los otros, es decir, de las personas.

No es una valoración sobre su estado de ánimo en ese momento; es más bien una creencia apoyada en una decisión personal profunda, que se convierte así en una actitud de relación, en una forma básica de encarar las relaciones, de percibirse a sí mismo y al otro en cada una de las situaciones relacionales y, por tanto, en cada transacción.

Yo soy OK (guay) – Tú eres OK (guay)’, es una actitud que supone que yo soy valioso, digno como persona, y tú también lo eres. Esto es así independientemente del estado de ánimo mío o tuyo, de tu manera de pensar y de la mía, de lo que hagas y de lo que haga.

Esta actitud, que Berne llamó saludable o transparente para la relación interpersonal, tiene pues sus raíces en decisiones tempranas tomadas en la infancia en nuestras primeras relaciones.

Después, a lo largo de la vida, en cada encuentro, en cada ocasión relacional, podemos reforzar o no esta decisión.
Cuando en una situación relacional consigo satisfacer mis necesidades y deseos y mantengo el contacto relacional que me permite comprobar que el otro o los otros también satisfacen las suyas, el final de esta situación tiene el valor de un refuerzo de la posición básica ‘Yo soy OK (guay) – Tú eres OK (guay)’.

Por otra parte, puedo pensar nuevas estrategias de cómo conducir una situación relacional para conseguir que al final se refuerce en mí esa posición u otra cualquiera. Aunque aparentemente esto parezca poco espontáneo, a la larga es un buen procedimiento Adulto de mejorar tanto el estado satisfactorio de uno mismo como la relación con el otro.

Creencias comparativas relacionales de guión

Sólo la posición psicológica básica de ‘Yo soy OK (guay) – Tú eres OK (guay)’ hace posible unas relaciones auténticas entre las personas. En aquellas en las que las necesidades y deseos naturales no se ven satisfechos, o la expresión de sus emociones y sentimientos no reciben la atención, el apoyo o la aceptación del entorno social, el niño decide ensayar nuevas formas de expresión y de comportamiento que le proporcionen la atención que requiere y las caricias que necesita para sobrevivir.

En este proceso el niño además adopta decisiones relativas a sí mismo y a los otros distintas de las de ‘Yo soy OK (guay) – Tú eres OK (guay)’.

Estas posiciones de vida adaptativas para la supervivencia, se convierten así en una manera de percibirse a sí mismos y a los otros en la relación, que autolimitan su realización como persona pero al menos le permiten sobrevivir y conseguir, aunque sea de manera manipulativa, la atención que necesita. Posteriormente repetirá episodios de comportamiento sobre la base de estas creencias que darán como resultados confirmaciones sucesivas de las mismas.

Estas creencias comparativas son básicamente:

• 1. ‘Yo no soy OK – Tú eres OK’ (-/+). Posición introyectiva con adaptaciones de la personalidad obsesivo-compulsivas o histéricas. (Joines, 1970)

• 2. ‘Yo soy OK – Tú no eres OK’ (+/-). Posición proyectiva con adaptaciones de la personalidad paranoides o psicopáticas o sociopáticas.

• 3. ‘Yo no soy OK – Tú no eres OK’ (-/-). Posición nihilista con adaptaciones de la personalidad esquizoides o pasivo-agresivas.

A estas posiciones existenciales básicas según pone de manifiesto (Kahler, 1978) añade otras dos de tipo condicional.

Los condicionales de estas otras posiciones son muy variados, pero un análisis minucioso de los mismos permite agruparlos en cinco categorías: complacer, ser perfecto, darse prisa, ser fuerte y esforzarse.

Esto da como resultado las siguientes posiciones de vida condicionales:

• 4. ‘Yo soy OK – Tú serás OK si… complaces, eres perfecto, te das prisa, eres fuerte o te esfuerzas’. (+/+ si…)

• 5. ‘Tú eres OK – Yo seré OK si… complazco, soy perfecto, me doy prisa, soy fuerte o me esfuerzo’. (+ si…/+)

Todas las posiciones existenciales influyen en el desarrollo de relaciones, en el caso de las que presentan un carácter descompensado o negativo más que favorecer la autentica comunicación, son relaciones simbióticas manipulativas y favorecen posiciones desde las que se establecen los conflictos de relación y los juegos psicológicos.