8) El guión de vida y la identidad

Tal y como vimos en la anterior entrada relacionada con el Análisis Transaccional y, en concreto Las posiciones existenciales. Sabemos que conforman una buena parte de nuestra personalidad y junto con los otros aspectos de la identidad, forman parte de nuestro guión de vida y son fruto de decisiones tempranas que adoptamos en respuesta a los mensajes recibidos y percibidos del entorno en relación con nuestra conducta natural.

La identidad potencial (el Príncipe o la Princesa) es la primitiva identidad con la que todos nacemos. (Moiso, C)

Según este autor tenemos varios niveles de identidad, por otro lado Berne decía que “todos nacemos Príncipes y Princesas” para hacer referencia a esta identidad potencial inicial. Como bien sabemos Berne teniente una imagen y una versión positivista del ser humano.

Nos reiteramos en lo que habíamos dicho anteriormente, cuando un bebé llega a este mundo y conforme sus necesidades básicas de aceptación, amor, estimulación y reconocimiento se satisfacen adecuadamente, la identidad básica tiende a desarrollarse positivamente, es decir (desarrollaremos un sujeto con autonomía, aceptando tanto sus potencialidades como sus límites). Manifestando ese positivismos en todas las áreas de su vida; viendo a los progenitores como figuras parentales y guía que dan permisos de manera correcta y apropiada; de forma que la forma y actitud ante la vida es positiva y realista. Posición existencial de ‘Yo soy OK – Tú eres OK’.

Steiner en 1966, expuso que: en las áreas de la vida en las que la persona no ha recibido o no ha interiorizado los Permisos apropiados, el individuo interioriza una serie de mensajes apremiantes y/o limitadores que contribuirán a elaborar su guión de vida; son los contramandatos y los mandatos.

En palabras de Berne “guión de vida es un plan preconsciente de vida decidido tempranamente en la infancia, bajo la influencia de los padres (y de otras figuras del entorno), reforzado posteriormente por determinadas experiencias significativas y que conduce a un final previsto incluido en esas decisiones tempranas”.

Es decir que las decisiones tempranas adoptadas en relación con el guión de vida son decisiones autolimitadoras que opacan la capacidad para resolver los problemas de adaptación realista positiva e incluyen algunas de las otras posiciones existenciales.

Por otro lado hay que tener en cuentas que los contramandatos contribuirán a integrar una identidad social pseudopositiva a la que se denomina Máscara. Los contramandatos son muy variados; son mensajes verbales o modelados por los padres y toman la forma de normas y prescripciones a cerca de cómo hay que comportarse en la vida para ser aceptado socialmente en el entorno familiar y social.

Por lo tanto podemos concluir que en todas las áreas de la vida en las que ha habido un parentamiento social condicionado, el niño puede haber inventado, ideado o fantaseado alguna respuesta a su necesidad de identidad integrando una identidad fantástica (el Héroe o la Heroína).

La posición existencial asociada con la Máscara y el Héroe contribuyen a mantener oculto, y a veces inconsciente, la identidad psicológica negativa o de guión.

Los mandatos son mensajes más emocionales y no verbales que verbales. Se envían y se reciben en momentos de estrés y afectan a áreas específicas de la identidad y el comportamiento natural de la persona.

Los Robert y Mary Goulding (1976), a partir de la experiencia clínica, identificaron al menos doce mandatos específicos:

1. – “No seas” o “No existas”.

2. – “No seas tú”, que puede tomar la forma de “No seas del sexo que eres”.

3. – “No seas un niño”, y asociado “No disfrutes”.

4. – “No crezcas”, que puede ser también “No seas sexual” o “No me abandones”.

5. – “No pienses”, a veces referido a algo concreto y otras veces “No pienses como tú piensas, piensa esto otro o piensa como yo”.

6. – “No lo hagas”, que toma a veces la forma de “No triunfes”.

7. – “No”, que es vivido a veces como “No decidas”.

8. – “No seas importante”, en general o en áreas específicas.

9. – “No pertenezcas”.

10. – “No te acerques”, que puede ser “No confíes” o “No ames”.

11. – “No sientas”, que puede referirse a algo concreto o tomar la forma de “No sientas lo que sientes, siente lo que yo siento”.

12. – “No estés bien” o “No seas sano”.

Todos hemos recibido una cierta variedad de ellos e incluso hemos imaginado recibirlos, y respecto de cada uno de ellos nosotros tomamos decisiones de forma arqueopsíquica más que neopsíquica. Son estas decisiones tempranas, dependientes, contradependientes o independientes frente a esos mensajes lo que determina el tipo de autolimitación de vida concreta que adoptamos dentro de la identidad de guión.
En este nivel de identidad, las posiciones asociadas son: la posición introyectiva (-/+) en los aspectos en los que se sigue el mandato de manera dependiente; la posición proyectiva (+/-) en los aspectos contradependientes frente al mandato; y la posición nihilista (-/-) en los aspectos de independencia frente al mandato, pero bajo su influencia.

En resumen, el desarrollo de nuestra identidad es el resultado de la forma en que hemos estructurado nuestra personalidad. La identidad realista positiva es neopsíquica, fruto de la experiencia autónoma y de la integración neopsíquica de los aspectos arqueopsíquicos y extereopsíquicos. Los demás niveles de identidad son arqueopsíquicos con influencias extereopsíquicas.

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