Amor Romántico VS Amor Real

Nunca me canso de decirlo… los escritores solo “creamos” cuando tenemos fases de desaliento, o bajón existencial…. obviamente cuando mayor es la bajada, la ideas más fluyen; así que voy a aprovechar esta fase para intentar dar forma.

Pero ojo, tranquilos que no estoy como Vang Gogh antes de cortarse la oreja… aunque si es cierto que he tenido unas semanas muy movidas emocionalmente hablando. Pero después de haber pasado mi propio huracan Katrina y, que ha movido todo mi ser, parece que por fin esta todo controlado; ahora con cierto esfuerzo puedo sentarme y aprovechar la “resaca” para reflexionar un poco no obstante aún tengo dudas de si subir a modo post lo que me removió tanto… en cualquier caso… os iré informando.

Hoy quiero meterme de lleno en una reflexión acerca del amor, o, mejor dicho, del amor romántico. Creo que el poso que ha dejado en muchos la idea de este tipo de amor ha sido bastante negativo. Por decirlo de otra forma y en clave de humor… que si no este post se vive como un drama…y no es plan amig@s míos… después de todo este espacio esta para reflexionar y, en ocasiones reírse un poco; al lío, en todo lo tiene que ver con lo romántico, los unicornios, corazones, arcoíris y el “no me olvides”…podemos decir que Disney desde el principio y como añadido Hollywood hizo mucho daño en nuestras cabezas y por supuesto en nuestro corazones…

El escrito de hoy empieza con una sencilla pero contundente afirmación… conforme pasa el tiempo y con ello vas conociendo a personas, más me doy cuenta de lo complicado que es ser medio coherente en la vida…

¿coherencia? Si, ese acontecimiento estelar casi de ciencia ficción que ocontece cuando lo que piensas, dices y haces esta en cierta armonía (por cierto, algo muy similar dijo Gandi hace muuuchos años) y, dicho sea de paso, tengo que reconocer que a mi me cuesta un curro importante mantener esta coherencia en la vida, por no mencionar las numerosas veces que la vida me pone situaciones que requieren de una revisión de mis parámetros.

Ahora sedme sinceros, ¿habéis pensado alguna vez en lo que es al amor?, ¿en cómo tienen que ser las relaciones emocionales cuando tenéis una pareja?, ¿os gusta estar en pareja o por el contrario no sois de las personas que generáis afectos rápidamente?, ¿acaso habéis reflexionado sobre los límites personales que tenéis a la hora de vivir cuando establecéis una relación romántica?, ¿existe más de un modelo de relación?….

En mi opinión (y acorde a lo que he vivido, experimentado, leído y conocido tanto teóricamente como en la practica) los conceptos que se educan (o no…) y que giran en torno a cómo han de ser la relaciones y lo que cabe esperar, lo que hay que hacer y lo que no junto con lo que es “normal” y “anormal” cuando supuestamente estas enamorado de alguien…. todo eso ha generado un pifostio mental de tres pares de cojones, y ¿por qué? pues creo que es una suma de todo (y quiero dejar claro que mi criterio no es una carga negativa o cínica contra determinadas instituciones o formas de pensar… ahora os explico) creo que en esta vida TODO, absolutamente todo lo que nos ha vendido es un discurso que elude la posibilidad de pensar y peor aun, totalmente rodeado de clichés que garantizan en buena medida la obediencia, dicho de otro modo, nos han colado una idea heterogénea, normativa que evita el pensamiento critico y da por sentado demasiadas cosas (aunque el asumir pensamientos socialmente aceptados en los cuales no se razona ni medianamente de manera critica y se asumen a modo de producto como si compráramos en un super… no es algo que solo se ciña a lo amoroso; pero eso, es otra historia).

Venga, pongamos unos ejemplitos para que todo quede más o menos claro….

Por ejemplo… ¿cuantas veces? habéis oído eso de: eres mi media naranja, me completas, el destino hizo que topara con mi alma gemela y cosas similares…. PUES BIEN… esa es una de las muchas “perlitas” del amor romántico que os decía al principio… Qurid@s míos en una relación sana y equitativa, nadie tiene que completar a nadie, cada uno es único e irrepetible, con sus habilidades y capacidades menos desarrolladas, y por suuesto con su bagaje personal y sus “mochilas emocionales” por lo que en el mejor de los casos, la persona que comparte tu vida emocional, afectiva y sexual ha de POTENCIARTE y COMPLEMENTARTE… es decir sacar tu mejor versión.

En referencia a la afirmación de la media naranja… siendo sinceros ¿no os suena a auténtico grito de desesperación? En plan, no existía por mi mismo hasta que llegaste, gracias a ti me siento pleno, y desarrollado, antes no era y ahora si soy…pero por ti. Nooooo, que noooooo… las personas adultas y al margen de los procesos bioquímicos producto del enamoramiento inicial o flechazo (locura transitoria total) elegimos compartir y, por encima de todo no tienen pánico a la soledad (conste que sé muy bien de lo que hablo, ya que aquí una servidora esta nadando en oxitócica y dopamina, y endorfinas gracias a una personita que ha irrumpido recientemente en mi vida). No obstante, a pesar de la emoción y subidón inicial, trato de darle un enfoque lo mas adulto y sano posible. Y CUESTA MUUUUCHO, pero se logra.

Otro gran tópico, el de la monogamia, tu eres mío y yo soy tuya (repito, esto no es una condena a la monogamia… yo misma he tenido y tengo en ocasiones relaciones afectivas de esa índole y son muy satisfactorias y absolutamente plenas), no voy a deciros eso de que el ser humano es de los pocos maniseros monógamos que hay en la naturaleza… ni voy a invitaros a abrir vuestras relaciones, lo que trato de decir, lo que yo quiero hacer ver, es la elección y el diálogo… ¿hago o elijo un modelo relacional porque la mayoría lo hacen, o porque yo me he sentado y lo he acordado con mi pareja?, ¿he hablado y sentado unos límites acordados y pactados con la persona que comparte mi emocionalidad o, he dado las cosas por sentado?…. En consecuencia, sea cual sea el modelo que establezcamos (monogamia, poliamor, anarquía relacional…), ambas partes han de negociar y sentar ciertos límites, y por lo tanto ser coherentes y consecuentes con todo lo que han acordado. Esta parte es más un “ejercicio de pensar” y, acercar posiciones o inquietudes personales a veces se hace complicado; no obstante siempre es interesante, porque te saca de las expectativas y apegos negativos, te ahorras falsas suposiciones y los famosos “yo cría y, yo pensaba” además ayuda a un mejor funcionamiento de todo, porque después de todo… no es mejor si tenemos un manual de intruscciones.

Otro GRAN CLASICO; los celos. Perfectamente representado y reforzado por los estereotipos de amor romántico… quien bien ama cela…PUES NO…. Amiguitos os voy a dar la “lección de barrio sésamo” de hoy, los celos son miedos e inseguridades… si, miedo al abandono, miedo a la perdida, mala gestión emocional y por supuesto, una clara manifestación de los apegos emocionales. Ahora es cuando decís eso de PERO SI LOS CELOS SON UNA EMOCIÓN!!!! y dale que dale, hasta donde yo se, solo hay 5 emociones básicas (miedo, rabia, asco, alegría y tristeza), el resto son sensaciones aprendidas y ligadas a conductas sociales. hay muchos estudios sobre los celos (sobre todo en la que se vincula a los apegos en la infancia y muchos temas similares). ahora bien, al igual que la mayoría de vosotros, me he criado también con la idea de amor romántico, me visto las mismas películas que vosotros y también he “fantaseado” con ciertas cosas, ni que decir tiene que no soy de hielo y, en algún momento he tenido miedos e inseguridades con mis parejas (celos), pero he optado por trabajarlos, por ser sensata y coherente e ir más allá de lo que suponía ese enfado repentino, vamos que he deconstruido la idea que el que celar es ama y, he cambiado muchas cosas a lo largo de mi desarrollo personal, y sigo haciéndolo (esto es un trabajo de confrontación que rara vez termina) por las mochilas emocionales con las que cargamos.

El amor es para siempre y todo lo puede… creo que estas ideas son el MAYOR CAMELOS y cliché de amor romántico que nos han vendido… cuando dos personas quieren estar juntas, lo están y si trsitemente llega el momento de separarse, toman caminos distintos, porque nada… ABSOLUTAMENTE NADA legitima el estar con una persona, por costumbre o cualquier otra emocion que opaque lo genuino y la propia voluntad, el amor es complejo, las personas cometemos errores y a veces lastimamos y mucho a la persona con la que establecemos una relación y un acuerdo,

po porque te pasas la vida soñando y montada en una bonita nueve soñando con el destino y después cuando menos te lo esperas, la realidad te despierta de sopetón con un mazazo que te deja sin aliento… quieres o proyectas cierto misticismo en las personas, pero al final… la cruda realidad y lo que en el fondo te chirriaba o en mi caso me gritaba la intuición… te sobresalta y hace ver las cosas a pelo y sin filtro, más allá de toda duda.

Pero no es un post depresivo, Simplemente intento sacar algo bueno de todo esto, o al menos la forma más sana emocionalmente de llevarlo (es decir, tomar una decisión adulta que genere los menos daños colaterales posibles).

Siendo sinceros y tirando de estadística “lo malo” ocurre tan a menudo como lo bueno… pero como decidas gestionarlo y enfocarlo es una cuestión de perspectiva… la cosa es ¿como ver el lado bueno de las cosas?.

aquellos que creen estar hecho el uno para el otro, en realidad no lo están… resulta que no somos más que partículas que tararean con el espacio y que rebotan las unas con las otras al azar y nos sentimos invcile por aberraste creado alguna vez que estas escrito en las estrellas.

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Reflexión sobre la felicidad y el amor

Pues sigo con mi querido amigo Comte-Spomville y ese libro que tanto… tantísimo juego me ha dado y que me a guiado incontables veces en momentos de duda y reflexión…. la felicidad desesperadamente. En esta parte del libro hace una preciosa reflexión sobre la desesperación, la felicidad y, el amor.

“En algún lugar Freaud retomando una expresión, creo que de Goethe, escribe que no hay nada más difícil de soportar que una sucesión ininterrumpida de tres días muy buenos…”

y esto lo que trata de decir es que cuando todo va muy muy bien…la mayoría de las personas esperan sin duda la llegada de algo malo.

La desesperación no es otra cosa que, la ausencia de esperanza. O como dice Sponville “inesperanza”.

La palabra desesperación, con su dureza, su luz tenebrosa, expresa mejor la dificultad del camino. Supone un trabajo en el sentido en que Freud habla de un trabajo de duelo, y, en el fondo, se trata de eso. La esperanza esta primero; por lo tanto hay que perderla, y casi siempre es dolorosa.

La desesperación, tal como yo la entiendo, ya no es tristeza, ni menos aún nihilismo, la renuncia o la resignación: es más bien lo que llamaría de buen grado una gaya desesperación, un poco en el sentido en que Nietzsche habla de una gaya ciencia. Sería la desesperación del sabio: sería la sabiduría de la desesperación.

Como decía los estoicos, si quieres avanzar, has de saber a dónde vas. Spinoza en la ética: “No hay esperanza temor, ni temor sin esperanza”. Estamos desesperados, explica Spinoza, cuando pasamos del temor a la certeza de que lo que teníamos se ha producido o se producirá necesariamente, es decir, cuando ya no hay lugar para dudar ni, por tanto para esperar. Spinoza no tomo una palabra, tomo un camino; ¿Qué camino? El de la desilusión, el de la lucidez, el del conocimiento, el que nos permite “no depender de la esperanza, liberarnos del temor”

Chamford “La esperanza no es más que un charlatán que nos enseña sin cesar; y, en mi caso, la felicidad solo empezó cuando la había perdido” “pondría gustoso en la puerta del paraíso el verso que Dante puso en la del infierno: “perder toda esperanza al traspasarme”

“Solo es feliz el que ha perdido toda la esperanza pues la esperanza es la mayor de las torturas y la desesperación la mayor felicidad”

Marmardachvili: “he vivido toda mi vida sin esperanza. Si se atraviesa el punto límite de la desesperación, en lo sucesivo se abre delante de uno un llano sereno, diría incluso feliz”

Jules renard (diario)  “no deseo nada del pasado, ya no cuento con el futuro. El presente me basta. Soy un hombre feliz pues he renunciado a la felicidad”

La idea central der mi tratado era que la desesperación y la beatitud pueden y deben ir juntas, que solo tendremos una felicidad proporcional a la desesperación que seamos capaces de soportar, de habitar, de atravesar. Esta desesperación no es el colmo de la tristeza, ni la desesperación del suicida; es más bien la gaya desesperación del que ya no tiene nada que esperar porque lo tiene todo, porque el presente le basta o le colma.

Porque esperar es desear sin saber, si poder, sin gozar, el sabio no espera nada. No porque lo sepa todo, ni siquiera porque solo encuentre placer, sino porque ha dejado de desear otra cosa que no sea lo que sabe, lo que puede, o aquello con lo que goza.

¿Qué es, en efecto, el amor? Spinoza el amor es deseo; pero podemos asegurar que no lo estaría en decir que el deseo es carencia. Para Spinoza el deseo no es carencia, el deseo es potencia: potencia de existir, potencia de actuar, potencia de gozar y de alegrarse.

Aristóteles: “amar es alegrase” o más exactamente, alegrase de. ¿Un ejemplo? Una persona que dice: “me alegra la idea de que existas”; o bien ““hay una alegría en mí, y la causa de mi alegría es la idea de que existes”. Ustedes se lo tomarían como una declaración de amor y, evidentemente tendrían razón. Pero tendría mucha suerte. En primer lugar, porque se trata de una declaración Spinozista de amor, lo cual no sucede todos los días (mucha gente a muerto sin haber oído algo semejante). Luego, y sobre todo, porque es una declaración de amor que no nos pide nada. Y esto es propiamente excepcional. Me objetarán: “pero cuando decimos “te amo” tampoco pedimos nada”. Si, y no solamente que el otro responda “yo también”. O mejor, todo depende de qué tipo de amor tengamos en cuenta. Si el amor que se declara es carencia (como en platón, no es ser en términos de doctrina, sino estar o no en Platón; estamos en platón cada vez que amamos lo que falta), entonces cuando dice “te amo”, significa “me faltas”, y, por lo tanto, “te quiero”, se trata claramente de pedir algo, e incluso de pedirlo todo, puesto que se trata de pedirle a alguien, ¡impuesto que se trata de pedir la misma persona! “te amo: quiero que me pertenezcas” mientras de decir, “me alegra la idea de que existas” es no pedir nada: es tomar en cuenta una alegría, esto es, un amor, que ciertamente puede ser paralelo o un deseo de unión o de posesión, pero no puedo reducir a él. Todo depende de qué tipo de amor se demuestre y qué tipo de objeto. En ello reside, explica  Spinoza “toda nuestras felicidad y toda nuestra miseria”

No hay amor feliz, ni felicidad sin amor. No hay amor feliz si carece de objeto. No hay felicidad sin amor si el amor se alegra de su objeto.

Para concluir, recordare que lo contario de esperar no es temer, sino saber, poder y gozar… en una palabra, o mas bien entres, lo contaria de la espera es conocer, actuar, amar. Esta es la única felicidad no fallida. No el deseo de lo que no tenemos o de lo que no es, si no el conocimiento de lo que es, la voluntad de lo que podemos y, por último, el amor a lo que ocurre y que, desde ese momento, ni siquiera necesitamos poseer. Ya no la carencia, si no la potencia; ya no la esperanza, si no la confianza y la valentía; ya no la nostalgia, sino la fidelidad y la gratitud.

Solo esperamos lo que no depende de nosotros; solamente queremos lo que si depende de nosotros. Solamente esperamos lo que no es; solamente amamos lo que es. Por lo tanto, se trata de realizar una conversión del deseo: allí donde espontáneamente, como el niño antes de navidad, sólo sabemos desear lo que nos falta, lo que no depende de nosotros, se trata, al contrario, de aprender lo que sí depende de nosotros (es decir, de aprender a querer y a actuar), se trata de aprender a desear lo que es (es decir, a amar), mejor que desear siempre lo que no es ( esperar o echar de menos).

No se trata de que, al salir de esta conferencia, haya que prohibirse esperar. De ningún modo. No podemos amputar la esperanza de nuestras vidas. ¿Por qué? Porque cuando hay deseo e ignorancia, deseo e impotencia, deseo y carencia, hay inevitablemente esperanza. En cuanto deseamos lo que no sabemos, lo que no depende de nosotros, lo que no tenemos, la esperanza está ahí, siempre. No se trata de prohibirse esperar: se trata de aprender a pensar a querer y a amar. Alain escribía “el sabio es sabio, no por menos locura, si no por mas sabiduría” no traten de amputar su parte de locura, de esperanza y, por tanto, de angustia y de temor. Aprendan mejor a desarrollar su parte de sabiduría, de potencia, como decía Spinoza, es decir, de conocimiento, de acción y de amor. No se prohíban esperar: aprendan a pensar, aprendan a querer un poco más y a amar un poco mejor.

No se trata de prohibirse esperar, ni de esperar la desesperación. Se trata, en el orden teórico, de creer un poco menos y de conocer un poco más. En el orden práctico, político y ético, se trata de espera un poco menos y actuar un poco más. Por último, en el orden afectivo o espiritual, se trata de esperar un poco meno y de amar un poco mas

Les agradezco su atención