Reflexión sobre la felicidad y el amor

Pues sigo con mi querido amigo Comte-Spomville y ese libro que tanto… tantísimo juego me ha dado y que me a guiado incontables veces en momentos de duda y reflexión…. la felicidad desesperadamente. En esta parte del libro hace una preciosa reflexión sobre la desesperación, la felicidad y, el amor.

“En algún lugar Freaud retomando una expresión, creo que de Goethe, escribe que no hay nada más difícil de soportar que una sucesión ininterrumpida de tres días muy buenos…”

y esto lo que trata de decir es que cuando todo va muy muy bien…la mayoría de las personas esperan sin duda la llegada de algo malo.

La desesperación no es otra cosa que, la ausencia de esperanza. O como dice Sponville “inesperanza”.

La palabra desesperación, con su dureza, su luz tenebrosa, expresa mejor la dificultad del camino. Supone un trabajo en el sentido en que Freud habla de un trabajo de duelo, y, en el fondo, se trata de eso. La esperanza esta primero; por lo tanto hay que perderla, y casi siempre es dolorosa.

La desesperación, tal como yo la entiendo, ya no es tristeza, ni menos aún nihilismo, la renuncia o la resignación: es más bien lo que llamaría de buen grado una gaya desesperación, un poco en el sentido en que Nietzsche habla de una gaya ciencia. Sería la desesperación del sabio: sería la sabiduría de la desesperación.

Como decía los estoicos, si quieres avanzar, has de saber a dónde vas. Spinoza en la ética: “No hay esperanza temor, ni temor sin esperanza”. Estamos desesperados, explica Spinoza, cuando pasamos del temor a la certeza de que lo que teníamos se ha producido o se producirá necesariamente, es decir, cuando ya no hay lugar para dudar ni, por tanto para esperar. Spinoza no tomo una palabra, tomo un camino; ¿Qué camino? El de la desilusión, el de la lucidez, el del conocimiento, el que nos permite “no depender de la esperanza, liberarnos del temor”

Chamford “La esperanza no es más que un charlatán que nos enseña sin cesar; y, en mi caso, la felicidad solo empezó cuando la había perdido” “pondría gustoso en la puerta del paraíso el verso que Dante puso en la del infierno: “perder toda esperanza al traspasarme”

“Solo es feliz el que ha perdido toda la esperanza pues la esperanza es la mayor de las torturas y la desesperación la mayor felicidad”

Marmardachvili: “he vivido toda mi vida sin esperanza. Si se atraviesa el punto límite de la desesperación, en lo sucesivo se abre delante de uno un llano sereno, diría incluso feliz”

Jules renard (diario)  “no deseo nada del pasado, ya no cuento con el futuro. El presente me basta. Soy un hombre feliz pues he renunciado a la felicidad”

La idea central der mi tratado era que la desesperación y la beatitud pueden y deben ir juntas, que solo tendremos una felicidad proporcional a la desesperación que seamos capaces de soportar, de habitar, de atravesar. Esta desesperación no es el colmo de la tristeza, ni la desesperación del suicida; es más bien la gaya desesperación del que ya no tiene nada que esperar porque lo tiene todo, porque el presente le basta o le colma.

Porque esperar es desear sin saber, si poder, sin gozar, el sabio no espera nada. No porque lo sepa todo, ni siquiera porque solo encuentre placer, sino porque ha dejado de desear otra cosa que no sea lo que sabe, lo que puede, o aquello con lo que goza.

¿Qué es, en efecto, el amor? Spinoza el amor es deseo; pero podemos asegurar que no lo estaría en decir que el deseo es carencia. Para Spinoza el deseo no es carencia, el deseo es potencia: potencia de existir, potencia de actuar, potencia de gozar y de alegrarse.

Aristóteles: “amar es alegrase” o más exactamente, alegrase de. ¿Un ejemplo? Una persona que dice: “me alegra la idea de que existas”; o bien ““hay una alegría en mí, y la causa de mi alegría es la idea de que existes”. Ustedes se lo tomarían como una declaración de amor y, evidentemente tendrían razón. Pero tendría mucha suerte. En primer lugar, porque se trata de una declaración Spinozista de amor, lo cual no sucede todos los días (mucha gente a muerto sin haber oído algo semejante). Luego, y sobre todo, porque es una declaración de amor que no nos pide nada. Y esto es propiamente excepcional. Me objetarán: “pero cuando decimos “te amo” tampoco pedimos nada”. Si, y no solamente que el otro responda “yo también”. O mejor, todo depende de qué tipo de amor tengamos en cuenta. Si el amor que se declara es carencia (como en platón, no es ser en términos de doctrina, sino estar o no en Platón; estamos en platón cada vez que amamos lo que falta), entonces cuando dice “te amo”, significa “me faltas”, y, por lo tanto, “te quiero”, se trata claramente de pedir algo, e incluso de pedirlo todo, puesto que se trata de pedirle a alguien, ¡impuesto que se trata de pedir la misma persona! “te amo: quiero que me pertenezcas” mientras de decir, “me alegra la idea de que existas” es no pedir nada: es tomar en cuenta una alegría, esto es, un amor, que ciertamente puede ser paralelo o un deseo de unión o de posesión, pero no puedo reducir a él. Todo depende de qué tipo de amor se demuestre y qué tipo de objeto. En ello reside, explica  Spinoza “toda nuestras felicidad y toda nuestra miseria”

No hay amor feliz, ni felicidad sin amor. No hay amor feliz si carece de objeto. No hay felicidad sin amor si el amor se alegra de su objeto.

Para concluir, recordare que lo contario de esperar no es temer, sino saber, poder y gozar… en una palabra, o mas bien entres, lo contaria de la espera es conocer, actuar, amar. Esta es la única felicidad no fallida. No el deseo de lo que no tenemos o de lo que no es, si no el conocimiento de lo que es, la voluntad de lo que podemos y, por último, el amor a lo que ocurre y que, desde ese momento, ni siquiera necesitamos poseer. Ya no la carencia, si no la potencia; ya no la esperanza, si no la confianza y la valentía; ya no la nostalgia, sino la fidelidad y la gratitud.

Solo esperamos lo que no depende de nosotros; solamente queremos lo que si depende de nosotros. Solamente esperamos lo que no es; solamente amamos lo que es. Por lo tanto, se trata de realizar una conversión del deseo: allí donde espontáneamente, como el niño antes de navidad, sólo sabemos desear lo que nos falta, lo que no depende de nosotros, se trata, al contrario, de aprender lo que sí depende de nosotros (es decir, de aprender a querer y a actuar), se trata de aprender a desear lo que es (es decir, a amar), mejor que desear siempre lo que no es ( esperar o echar de menos).

No se trata de que, al salir de esta conferencia, haya que prohibirse esperar. De ningún modo. No podemos amputar la esperanza de nuestras vidas. ¿Por qué? Porque cuando hay deseo e ignorancia, deseo e impotencia, deseo y carencia, hay inevitablemente esperanza. En cuanto deseamos lo que no sabemos, lo que no depende de nosotros, lo que no tenemos, la esperanza está ahí, siempre. No se trata de prohibirse esperar: se trata de aprender a pensar a querer y a amar. Alain escribía “el sabio es sabio, no por menos locura, si no por mas sabiduría” no traten de amputar su parte de locura, de esperanza y, por tanto, de angustia y de temor. Aprendan mejor a desarrollar su parte de sabiduría, de potencia, como decía Spinoza, es decir, de conocimiento, de acción y de amor. No se prohíban esperar: aprendan a pensar, aprendan a querer un poco más y a amar un poco mejor.

No se trata de prohibirse esperar, ni de esperar la desesperación. Se trata, en el orden teórico, de creer un poco menos y de conocer un poco más. En el orden práctico, político y ético, se trata de espera un poco menos y actuar un poco más. Por último, en el orden afectivo o espiritual, se trata de esperar un poco meno y de amar un poco mas

Les agradezco su atención

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9 comentarios sobre “Reflexión sobre la felicidad y el amor

  1. Aprendan mejor a desarrollar su parte de sabiduría, de potencia, como decía Spinoza, es decir, de conocimiento, de acción y de amor. No se prohíban esperar: aprendan a pensar, aprendan a querer un poco más y a amar un poco mejor.

    Me gusta la forma que tienes de desarrollar aspectos tan profundos de la personalidad del hombre, como estos. Y sí, Lilith, se trata de
    querer más y mejor. De demostrar que sabemos, podemos y queremos amar desde ahora.
    Que se te disfruta muy mucho…y eso…se te quiere.😘🤗

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  2. Muy buenas líneas para un tema que agotaría todos los espacios para escribir.
    A mi la descripción que más me gusta (llámame idealista) es la que atribuyen a A. Eisntein en una carta a su hija:
    “El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. ” (le quiero dedicar unas líneas en mi propio espacio)
    Buen Post Lilith!! Éxitos!!!

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    1. Gracias por tus palabras… en cualquier caso el libro del que está sacado la reflexión (e un resumen muy muy pequeño) se llama la felicidad desesperadamente (de André comte sponville)

      Me gusta

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