Sobreviviente

Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgaste viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el Dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dice tu corazón y tu intuición (Steve Jobs)

Quiero recordar que, en alguna ocasión he dicho que soy alguien “peculiar” cuanto menos; también he tenido otras frases como: “somos el resultado del sumatorio de nuestras experiencias y vivencias personales”, pues bien, no soy ni mejor ni peor, solo un ser humano que se ha construido a sí mismo, porque desde el principio no ha encajado muy bien en los estándares sociales, nunca me he sentido muy cómoda con lo que había que hacer porque si ni con lo “políticamente correcto”.

Así que os adelanto algo… mi forma de actuar y las decisiones que he tomado unas más acertadas que las otras no son un capricho, ni siquiera una cuestión de rebeldía, o tal vez sí; una rebeldía para poder salir, para como en una lenta y dolorosa metamorfosis romper la crisálida y por fin dar paso a la mariposa que en cierta forma soy hoy en día.

¿Porque he elegido este título? por varios motivos; el primero fue porque viendo el otro día la tercera te parada de la serie de por trece razones (serie que me toca de forma directa en muchas cuestiones que se abordan)… en un momento una de la protagonistas, dice.: – Me llamo jessyca y, soy una superviviente-. En ese momento me vino de golpe y vi con total claridad el titulo de este post.

Antes de que sigáis leyendo, por favor os pido algo… y es que no me veáis como una víctima, si cómo alguien que sufrió y que lo paso mal, que en su momento no supo expresar correctamente sus emociones, lo cual genero un caos terrible. Me hice daño e hice daño a mucha gente de mi alrededor, obviamente no puedo cambiar el pasado, de ser así, tampoco lo haría… como bien he dicho en el párrafo de arriba, hoy soy, porque ayer fui… y lo que me paso dio lugar a mi yo actual que me empoderó de la fuerza necesaria para llegar a ser la mujer de hoy a la cual sigo mejorando.

Mi personalidad no son ni más ni menos que la consecuencia de mis vivencia y de ciertos bagajes emociones que me acompañan y seguirán haciéndolo a lo largo de mi vida… hay marcas que aunque no sean visibles nos definen y jamás se borran son como una escalificación, un recordatorio que indica de donde vinimos… con el tiempo aprendes a convivir con esas heridas que rara vez vuelven a sangran… pero cuya cicatriz aún quema, el estigma social que acompaña a ciertas marcas jamas te abandona.

Esta Auto etnografía sin duda alguna es uno de los trabajos más difíciles a los que me he tenido que enfrentar; no por el ejercicio en si de reflexionar, cosa que en líneas generales me gusta, sino más bien porque hablar de determinados temas del pasado, retroceder en el tiempo, ver tus fantasmas de nuevo cara a cara y no caer en el estigma social de indefensión y victimización a veces es “complicado”, la mayoría de los días mis fantasmas están, pero pasan desapercibidos, pero otros… queman como brasas ardiendo… no obstante los días buenos son mucho más que los malos…. lo bueno que tiene que hiciera las paces con mis demonios es que cuando me toca visitar el infierno… paso casi de puntillas.

Para introduciros en el post, os situo sobre lo que vais a leer a continuación, estas líneas son un trabajo que realice para la asignatura de antropología del hecho sexual humano. Se supone que teníamos que analizar cómo determinados aspectos de nuestra vida, han influido en nuestra percepción corporal y sexual.

Me llamo Irene y SOY UNA SUPERVIVIENTE….

Ahora y después de esta bomba creo que lo más justo sería decir que, EL DEPORTE SALVO MI VIDA.

Para entender esto el por qué trabajo en el mundo del deporte y, porque he cursado diversas formaciones relacionadas con la psicología y la sexología debería de ir un poco atrás… para poder entender cómo una chica de familia trabajadora y medianamente acomodada con todos los mimos y cuidados precisos terminó desarrollando un sentido nihilista de su propia existencia, como mi sexualidad ha ido evolucionando en un continuo debería de remontarme unos cuantos años atrás.

Sería muy fácil criticar al entorno, la crueldad de mis compañeros del instituto, mi propia hipersensibilidad o, culpar a la propia sociedad… que es atrozmente vertiginosa; una sociedad que te impulsa y obliga a tomar decisiones cuando aún no sabes que narices “quieres ser de mayor”, esa sociedad que te colapsa, te presiona y te exprime para que renuncies a ti misma y a tu esencia, una sociedad con normas explícitas e implícitas anclada en roles de género y estereotipos varios que de diversas formas te canaliza para que seas un clon, una oveja más de la manada; un sin cara entre la masa… pero sinceramente todo eso tuvo que ver en gran medida y a la vez no.

En toda esta historia hay tres elementos claves, tres factores que considero claves y generaron un efecto dominó que me han conducido hasta aquí, hasta estas líneas; pero vayamos poco a poco:

Llegue a este mundo producto del amor y la voluntad de mis padres, los cuales querían sin duda tener un hijo o una hija; según el análisis transaccional diría que llegue a este mundo con un vive incondicional… pero todos sabemos que cuando nos diseñan nuestros padres siempre tienen al menos una preferencia en cuanto al sexo, a mi nunca me lo dijeron, pero siempre he tenido la extraña sensación de que hubieran preferido tener un chico, lo cual me sitúa en un marco de vive condicional.

Desde pequeña me dieron lo preciso (en ocasiones incluso más), me proporcionaron cuidados y atenciones, me alimentaron y me mimaron; además según recuerdo sentía todo el amor que se puede esperar. Mi educación fue y, según la recuerdo un poco bipolar; una madre con un corazón de oro a la cual sacaba de sus casillas y a la ponía muy nerviosa (fui y a día de hoy sigo siendo hiperactiva); en cuanto a mi padre, por cuestiones laborales era una figura en ocasiones ausente y, por supuesto bastante autoritaria. Así que… según mis “antojos” de forma oportunista acudía a uno u a otro. Esa conducta aun la mantengo hoy en día, según el tema a tratar o la n naturaleza del mismo tengo unas preferencias muy marcadas.

Tengo vagos recuerdo de todo el proceso de construcción de mi YO adulto, pero, retomando el Análisis Transaccional, puedo decir que tuve un padre crítico, MUY CRITICO y una madre con un marcado niño sumiso adaptado (creía que en materia de educación mi padre hacía lo correcto), desde luego esto no es una crítica estática a mis padres, tan solo intento expresar mi realidad (o cómo percibía yo el mundo por aquel entonces) en cualquier caso aunque con buenas intenciones, sus métodos generaron en mi una gran cascada de mandatos que como un dogma se grabaron a fuego en mi (no ha sido hasta años después en terapia cuando me he dado los permisos correctos y he sanado no solo mis emociones naturales sino a ese niño que tenia completamente olvidado, sometido y asfixiado). Supongo que sería más fácil con un ejemplo ¿no? Pues diré alguna de las frases que no se me han olvidado (tengo que aclarar que a día de hoy ya no duelen… pero las recuerdo como un mantra que siempre estará en mi ADN emocional).

  • Una señorita se sabe comportar, en la mesa y allí donde vaya ha de actuar como tal…
  • No te fíes jamás de nadie que acabes de conocer… si la palabra es plata el sindico es oro.
  • Ten cuidado con lo que haces y dices.
  • Para hacer algo mal, es mejor que ni te molestes en empezarlo.
  • Tienes que estar arreglada, nadie te puede ver con mal aspecto.
  • La mujer del cesar no solo ha de serlo sino parecerlo.
  • Contente, no hagas el tonto y mide tus palabras.
  • Eres inteligente y puedes hacer lo que quieras, pero tienes un problema que eres muy vaga.
  • Tienes las manos más eróticas del mundo, todo lo que tocas lo jodes.
  • Una chica jamás se insinuará a un chico….
  • No seas jamas vulgar.

Y cosas por el estilo; vamos un nido de machismo y control entono a mi persona. Pero por favor, evitar las criticas destructivas, la educación que me proporcionaron mis padres de la mejor forma que supieron, lo que ellos creían límites sanos, para mi eran mensajes brutalmente destructivos. Estoy segura que no eran conscientes de la potencia de sus palabras y aunque seguro que ese no era el fin, mi educación la viví como una vida centrada en mantener las apariencias más allá de cualquier duda razonable, incluso cuando no me agradaba la situación, debía de callar y mostrar “respeto” obediencia y abnegación. Quiero repetir, que esto no es una critica o una muestra de rabia y disconformidad con mis padres… hicieron lo que pudieron con las herramientas que tenían y, marcados por sus propios bagajes personales. LOS AMO, se que no se lo demuestro de la forma que a ellos les gustaría, pero ya no soy una niña… soy una mujer adulta y tengo mis propias limitaciones personales y emociones.

Ahora llegan para mi tres momentos clave que permanecieron soterrados en mi inconsciente durante años, supongo que, o eso me dijo mi psicólogo, olvidar o taparlos fue una cuestión de supervivencia emocional.  Pero que no lo recordara hasta que tuve 26 años (durante una sesión de hipnosis) en la que todo volvió a mi como una jodida cascada, no significa que esos sucesos no existieran, solo que los había bloqueado, habían estado “ocultos” condicionando mi forma de ser y actuar con todo mi entono, dirigiendo mi vida y determinando muchas de mis elecciones personales y emocionales. Esos tres momentos generaron un punto de inflexión, ahora que lobeo en la distancia recuerdo sobre todo RABIA… mucha RABIA y pero aún, la sensasion de no poder hablar con nadie de ello por miedo a que no me creyeran, a que lo que me había pasado no fuera tan grave como lo sentí…. ademas de esa rabia, me recuerdo a mi misma, pequeña, desvalida e indefensa….

1º) Tenia como 7 años cuando el hijo del conserje de un colegio en el que mi padre impartía clases tuvo un “comportamiento inapropiado” conmigo… recuerdo que me hacía “pipi” y el me dijo que los baños estaban cerrados y que me llevaría a un sitio para que no me viera nadie. Por suerte no llego a tocarme, me sentía acobardada, recuerdo perfectamente el empezar a hacer pis entre dos coches y sentir una mirada fiera acechando desde la oscuridad, en silencio…. sentí miedo, terror. Os juro que ese momento sentí que el corazón se me salía del pecho y escuché el “silbido” de mi padre (una especie de clave que teníamos para llamarnos) solo pude subirme lo leotardos como pude y salí corriendo. Jamás les conté nada a mis padres (ni a día de hoy he hablado de esto con ellos)

2º Con 11 años un profesor particular de ingles que acudía a casa durante las clases  recuerdo que tenia las manos muy sueltas; digamos que le gustaba mucho ponerme la mano en los muslos y susurrar frases que no entendía en absoluto (ahora que lo pienso creo que este suceso guarda relación directa con mi aversión al ingles). Una vez más, me calle, por vergüenza, porque no sabia que pasaba, pero se con absoluta certeza que aquello no me gustaba; me hacia sentir incomoda y violenta.

3º Con 13, la pareja de mi abuela, manifestó un acercamiento poco menos que inapropiado una tarde mientras estaba mirando la tele… ahí ya era bastante consciente aunque aun no era sexualmente activa, si tenia las “hormonas” alteradas como buena pre- adolescente, aquello me dios ASCO, mucho ASCO… de nuevo salí corriendo porque me entro la urgente necesidad de ir a jugar con el que era mi mejor amigo y vecino. Como es de esperar, me calle de nuevo.

No se en que momento estallé o el momento exacto en el que salto el “clic” de mi cabeza. Ni siquiera hoy en día soy capaz de saber el episodio concreto en el que los mandatos infantiles, se juntaron con aquellas situaciones vividas con miedo, vergüenza y dolor. Miedo y auténtica sensación de desprotección, dolor y resentimiento porque mis padres no estaban para cuidarme y protegerme, asco y repugnancia, porque hombres mayores abusaron de su posición y se comportaron inadecuadamente conmigo pero sobre todo rabia con todos y conmigo misma, por no poder hablar, por ser una cobarde.

Tengo recuerdos y fragmentos sueltos, una senda relativamente trazada que fue producto de un proceso de terapia que duro algo más de dos años gracias a los cuales logré ordenarlos y cobraron bastante sentido.

Si expusiera mis dos años de terapia me extendería demasiado y casi podría escribir mis memorias. No obstante me gustaría mencionar algunos recuerdos que se conectan con estos tres ejes cruciales en mi vida, como por ejemplo…cuando después de mi comunión me corte el pelo a lo “chicazo” , recuerdo, cuando me negué a estar en ballet y me apunte a karate, recuerdo que los chicos eran el enemigo y todos eran seres horribles, a lo que detestaba hasta más o menos los 16 años momento en el que me dieron mi primer beso…el cual recuerdo bastante invasivo y “baboso”.

Desde mi pubertad hasta bien entrada la edad adulta la relación con mis padres, el instituto, la gente, mis compañeros de clase, amistades del barrio, mis distintos grupos de referencia y primeras parejas fueron bastante tóxicas .

Los años de mi pubertad y adolescencia estuvieron  marcados y condicionados por un TCA. Con 11, tal vez 12el director del colegio alerto a mi madre de que vomitaba la comida del comedor, mi madre aterrorizada y pese a los intentos de llevarme a distintos médicos, y profesionales (pediatras, endocrinos, psicólogos…) poco/nada pudo hacer por frenar esa conducta de absoluto desprecio por mi misma… tuve episodios recurrentes de bulimia que duraron casi hasta los 22 años, entre medias cabe también destacar los “fantabulosos” episodios de autolesión y, cortes varios además de un triste y frustrado intento de suicidio (tras tomarme una caja entera de orfidales, que me había recetado el psiquiatra de urgencia tras un ataque de pánico).

Fueron años muy duros y de un enorme sufrimiento, me odiaba a mi misma, a mi entorno, sentía que no encajaba en lo que los demás esperaban de mí, quería cambiar pero no era capaz de hacerlo, hacia cosas para adaptarme y sobrevivir a aquellos años pero en el fondo no me terminaban de convencer, seguían chirriándome muchas cosas. Coqueteé con la drogas, tuve pautas y conductas de riesgo, comportamientos temerarios… No sabia donde estaba, donde quería ir o que hacer con mi vida.

Hoy en día cuando intimo con gente y, las raras ocasiones en las que salen estos aspectos de mi vida a relucir, siempre digo lo mismo. ESTABA ENVENENADA, intoxicada y resentida, odiaba a todo el mundo y por extensión a mi misma, nada tenia sentido, el mundo era horrible y dolía demasiado, no quería estar en el… así que como “esta feo” eso de matar ir matando a gente, opte por dañarme a mi misma para así hacer daño a los que supuestamente me querían.

Todo ese dolor y sufrimiento emocional condiciono de forma indirecta o directa, lo que soy hoy, a lo que me dedico y por supuesto como me vivo; ha sido una labor titánica, pero por fin y desde hace ya unos 17 años me considero “medio libre”, condicionada por mis experiencias, pero consciente para analizar y elegir de forma más o menos libre. 

Mi construcción como persona, de forma consciente y el refuerzo de mi identidad, empezó cuando con 20 años pedí por primera vez ayuda y “cagada” de miedo fui al psicólogo… acudía por la bulimia y resulto que termine tratando las rabia contenida que tenia acumulada entre otras muchas cosas. 

Con 21 entre en el mundo del deporte que fue lo que termino de sacarme a flote, poco a poco, desde entonces me he caído unas cuantas veces. Por aquel entonces mi padre estaba absolutamente desquiciado por mis vaivenes y comportamientos erráticos, por mediación de una amigo y alumno, me apunto a un gimnasio en el cual tope con un entrenador (culturista) que me “apadrinó” y me oriento indirectamente para ir formándome en ese mundillo, todo esto fue asumido económicamente por mi padre, el cual estaba más que encantado de verme hacer algo “productivo” intelectualmente. Por cierto, se me olvidó mencionar antes que en medio de todo el torbellino destructivo del huracán Irene deje de estudiar según termine 4º de la ESO, estuve dando más bandazos que le baúl de la Piquer por nuestro amado sistema educativo y, por supuesto por mi incipiente vida laboral… hasta que por fin tope con algo que me gustaba, se me daba bien y me hacia sentir mejor… el deporte.

En las clases dirigidas y los entrenamientos personales encontré una forma de expresarme, un modo de desfogarme y canalizar todo el malestar que sentía, mientras seguía haciendo terapia tratando de ordenar el batiburrillo de cables pelados que tenia en la cabeza, adquirí disciplina y un carácter metódico y perfeccionista, bueno, para ser honestos en eso también tuvo su impronta mi entrenador el cual me dijo (en modo broma y con sus mejores intenciones de ayudarme) que como se enterara de que vomitaba una sola vez más la comida o me cortaba, me tiraba escaleras abajo del gym y creerme… eran unas gradas muy altas.

Tarde bastantes años en aceptarme y aprender a quererme. En darme permiso para intimar con las personas y, explorar mi sexualidad sin sentirme sucia o mal por ello.

Sigo conociéndome cada día un poquito más por supuesto luchando contra los viejos fantasmas que siguen en mi vida… Las pautas tóxicas no desaparecen nunca, el miedo es eterno es una criatura incansable e insaciable que esta siempre al acecho, pero siempre que puedo le miro a la cara y me enfrento a el… con el tiempo y mucha voluntad aprendí a pedir lo que quería y a expresar mi emocionalidad, erótica y sexualidad… aprendi que amar a las personas indistintamente de sus genitales no esta mal, que tener en ocasiones una expresión de identidad distinta a lo socialmente aceptado es bueno, porque lo diferente siempre enriquece, y encontré en el BDSM una forma de curarme y EMPODERARME a mi misma, pero aprendi el autentico valor del consentimiento sexual y como no vivir como una víctima, aunque la sociedad tienda ha hacerlo.

En consecuencia, y después de todo lo expuesto anteriormente, me temo que este post está tornando a su final y como es lógico llega el apartado de las conclusiones ¿Qué he aprendido de aquellos años?, ¿Qué he sacado de mis experiencias y mi TCA? ¿Cómo ha condicionad mi vida personal y profesional todo el acúmulo de experiencias educativas y sociales? Y la pregunta más importante ¿Quién soy y a donde quiero llegar?

He aprendido que el odio es un lastre, que la vida es muy corta para estar siempre enfadada con una misma y con los demás, he generado la creencia a través de la experiencia del autentico valor de educar creo que es urgente educar no solo en contenidos sino en emocionalidad y gestión emocional. Si aprendes a quererte, a expresarte y darte los permisos con mucha probabilidad aprenderás a decidir y a ser libre e independiente, aunque en muchas ocasiones, el precio de la libertad sea la soledad.

He sacado en claro, que todo absolutamente todo nos influye y, que hasta el más mínimo detalle tiene su efecto en las decisiones que tomamos… esto es un intento de hacer un paralelismo con la teoría del caos y el efecto mariposa. o como bien decía Carl Joung… mientras el inconsciente no se haga consciente, lo seguirás llamando destino y condicionara tu vida.

Por supuesto he aprendido que puedes hacer todo aquello que te propongas, es cuestión de tenacidad, dedicación y jerarquizar de forma adecuada tus prioridades día a día, mes a mes y año tras año forjando cada etapa y cerrando los distintos capítulos que conformaran el libro de tu vida.

Me llamo Irene y soy UNA SUPERVIVIENTE, una guerrea, una amazona, una vakiria que lucha día a día por ser la mejor versión de si misma… pero sobre todo por sumar y aportar a la gente que se cruza en mi vida.

Muchas gracias por vuestro tiempo y por haber leído estas lineas.

3 comentarios sobre “Sobreviviente

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